Sucedió un fatídico día de otoño, que Lorenza fue atropellada por “el amor”: un camión que transportaba alimentos.
Su chofer, que venía de una larga jornada desde el norte del continente no vio a la distraída Lorenza que para cruzar la calle sin mirar es mandada a hacer, y después de una sonora frenada impactó con sus voluptuosas curvas.
Lorenza quedó en estado de shock por varios días, y hubo que curarle sus heridas con aloe vera y caolín.
Durante su estadía en el hospital, fue instruida por un joven médico a como vendar la cicatriz de su pierna, cómo bañarse para no atrasar el progreso, a disfrutar de comidas sanas; y entre venda va, venda viene, mirada va, mirada viene, esponjas, ungüentos y tecitos… Lorenza se mejoró y se fue a su casa.
Lo que sí, se quedó pensando en el nombre del camión.
Publicado por
Olivia

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